martes, 8 de octubre de 2019

Imaginarios...

Apretujada entre lámina y carne, sudores y humores impregnan un día frío, con una sonrisa en la boca se la ve en una esquina, ella tan llena de vida como pesares, pero feliz. Sus pensamientos se asoman por arriba de su despeinada cabellera, sonríe porque le ha visto, porque ha hablado con él, intenta guardar detalle a detalle la luz de los ojos del otro, saborea la piel lozana que probablemente nunca tocará y se regocija con la idea de verle de nuevo, de escuchar sus atentas palabras e imaginar cómo sería, porque ese es precisamente el motivo de su felicidad, visitar mundos imaginarios con quién ella quiera.

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