miércoles, 26 de abril de 2017

Mi abuela apareció en mis sueños

Mi abuela apareció en mis sueños, tal como era en mis recuerdos de infancia, con sus largas trenzas salpicadas de canas y amarradas con listones negros, esos listones viejos. Ella con sus años encima era fuerte como un roble, de caminar rápido, siempre con un oído fino. Cuando ella me miraba, la mayoría de las veces no sabía descifrar sus pensamientos, después comprendí que había vivido mil vidas y sus ojos no eran más que el reflejo de las almas que había tocado con sus sabias manos. Ella mi ilusión, mi raíz, mi centro, mi desierto y mi mar, mi abuela. Ella se presentó frente a mí y yo desde el suelo quede impávida ante su presencia, de pronto detrás de mí surgió mi madre sorprendida por la escena. Mi madre tomo con sus blancos brazos a mi abuela para abrazarla, en ese momento doña Ester nos sorprendió a todos y comenzó su transformación. Mi abuela, esa vieja sabia, cambió su forma mientras mi madre la sostenía, y de la nada la juventud rebozo de nuevo en ella, su piel morena marcada por los años se volvió tersa de nuevo, sus delgadas trenzas ahora eran una lisa y abundante cabellera negra y sus cansados y fríos huesos mutaron a la representación perfecta de vitalidad.
Entre los brazos de mi madre estaba su madre. Las lágrimas de ambas caían una a una al suelo y parecían un arroyo fluyendo. La pequeña corriente de lágrimas llegó hasta mí y mojé la punta de mis pies, mientras mi abuela que más bien parecía mi hermana desaparecía lentamente de los brazos de mi madre para volverse etérea, al mismo tiempo era agua, viento y nada.

En ese momento volví al mundo real, sentí las sabanas y trate de abrir los ojos, con la sensación de que ella me miraba y quería que yo la mirara a ella de nuevo.
Azul