viernes, 29 de septiembre de 2017

Mi viejo

Ayer no tuve más que presionar un botón invisible y me solté a llorar, durante más de dos horas mis ojos producían agua enriquecida en sales, provenientes de la nostalgia y tristeza que se engendran cuando uno pierde a un hijo, a mi pequeño Corso. Mi viejo se fue de mi lado hace más de un año y yo no había tenido oportunidad de llorar por acuerdo mutuo, pero ayer con la muerte de otro perro utópico se vino a la memoria mi propia perdida y las lagrimas intensas que habían quedado atrapadas entre mis quehaceres diarios y mi urgencia por no caer más, salieron a chorro empujando cualquier intento de sellarlas de nuevo. Mi adorado viejo-cangrejo, mi rayito de luz, mi corazón siempre estuvo en vilo por esos ojitos de capulin, mi can-equino me dejaste un hueco en el alma lleno con los mejores años de tu vida.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

La niña


La niña dejó este mundo comenzando el día.
¿Cuantas cosas debía vivir que ahora se ha perdido?
Ella con sus hermosos rizos color ambar 
nos dio un hermoso regalo, 
una pequeña florecilla 
testimonio de su paso por la tierra.
La niña frágil como una orquídea 
llenaba los corazones 
de quienes la rodeábamos con su presencia.
En una cama postrada se aferraba a la vida 
y con su último aliento sólo pensó en su hija, 
su madre la miró fijamente 
y se la entregó a su Dios, 
tal como lo había hecho 
cuando la sintió por primera vez en su vientre.
La niña recorrió por última vez 
las calles de ese bendito pueblo 
seguida de la gente que la amaba, 
las cigarras cantaban, 
el otoño aparecía, 
el final estaba escrito en el viento.