jueves, 27 de noviembre de 2014

Lo siento

Me arrastras y el polvo entra a mi boca. La garganta seca, lagrimas en los ojos. No sé exactamente donde estoy. Siento las piedras, perforan mi carne. 
Sólo pienso en mi madre, en el desayuno de la mañana, en los ojos de mi padre. Casi puedo sentir el sol de la tarde cayendo sobre los campos de maíz. 
Me arrastras y siento la humedad de la sangre, aún sigo vivo. 
Quizás no te has dado cuenta que aún soy un niño.
Veo tú sombra enloquecida, mi cuerpo vibra por los golpes, uno a uno. 
¿Qué hice mal? Ahora siento la hierba, este rocío que tantas veces disfrute al lado de mis hermanos. 
¡Lo lamento madre, pero ya no quiero más dolor! Sólo cerraré mis ojos y disfrutaré de la oscuridad. 
Ahora la maldad ya se ha ido.