viernes, 7 de junio de 2019
Pucca
A Pucca la edad ya se le nota y me hace pensar en en tiempo que pasamos juntas. Cuando recién llego a mis brazos era muy tímida y no sabía lo que sucedía. El cambio fue grande para ella, también para mí y para mí círculo cercano. Aprendimos a ganarnos su confianza y yo a cuidarla. Incontables veces se escapaba de casa, traspasa cualquier obstáculo como una buena amazona, salía y buscaba aventuras por las calles cercanas, muchas veces salimos a buscarla y ella entendió que éramos su manada, que debía cuidarnos. Así lo hizo, mostró una gran capacidad para ser la cuidadora, y también comenzó a amarnos. Hemos tenido muchas aventuras juntas, cómo la primera vez que la lleve a socializar con otros perros caseros. Ella se quedó en los alrededores porque no sabía cómo interactuar, a pesar de ello, con las diversas visitas aprendió a integrarse y hasta hizo amigos. Verla correr era un placer, le daba "el mal del conejo", ella corría con todas sus fuerzas y si hubiéramos detenido el tiempo, nos hubiéramos dado cuenta de que en realidad volaba. Pero los años han pasado y ella ahora está cansada, aún tiene muchas puntadas y nuestra conexión es tal que me habla con la mirada. Ahora se la pasa en el país de los sueños, a veces pienso que tiene tantas aventuras que le cuesta regresar a este mundo. A pesar de su buen apetito, es difícil sacarla a pasear porque está cansada, aún así si la manada sale junta, ella aprovecha y hace el esfuerzo, aunque después tenga que dormir toda la tarde. Pucca sigue en pie y da su amor a quien se lo pida de la manera correcta, enseña a su hermana menor y disfruta la vida. Pero a veces es difícil verla envejecer a un ritmo más rápido que el mío, aún así seguiremos juntas, por cierto este año cumple 11 años en mi manada y 14 de vida. Larga vida a Pucca.
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