jueves, 8 de mayo de 2014

Los dulces candores de tu visita (26-06-2006)

Empecemos por  contar las veces en que nos vimos una y otra y otra vez, ciegos ante el olor tímido del aire que emanaban nuestras bocas. Contaba las veces que te había confundido con alguien más. Sin embargo ahora estaba segura que éramos los indicados para estar el uno con el otro, para deleitarnos no solo con nuestras sonrisas y recuerdos, sino con algo más allá de lo terrenal.En ese instante parecía que nos merecíamos morir uno con el otro y empezar a descubrir el nuevo espacio que se nos revelaba en todos los sentidos.
Dedicado a HOM 

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